COMUNICADO DEL INSTITUTO DE LA CUESTIÓN MALVINAS EN RELACIÓN CON LA CRISIS EN LA REPÚBLICA DE UCRANIA

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En relación a la invasión a la República de Ucrania por parte de las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa, el Instituto de la Cuestión Malvinas comunica:

1) Derecho a la Integridad Territorial: El derecho a la integridad territorial de los Estados constituye una prerrogativa jurídicamente protegida como norma de ius cogens. Por ello, tanto la ocupación militar del territorio ucraniano, cuanto la anexión de la península de Crimea y el reconocimiento de las provincias separatistas de Lugansk y Donetsk, constituyen una violación al derecho internacional por parte de la Federación de Rusia. Es parte de la tradición jurídica de la República Argentina la defensa del derecho de los Estados a su integridad territorial, siendo víctima ella misma de una ocupación irregular de su territorio insular.

2) Derecho a la libre determinación de los pueblos: En tal sentido, las provincias separatistas de Lugansk y Donetsk han sido reconocidas por la Federación Rusa y la región de Crimea anexada por esta, alegando el derecho de libre determinación de su población. Por ello, debe puntualizarse que el sentido de este derecho es servir de instrumento para que los pueblos subyugados puedan gozar de los derechos humanos que les son propios y que están consagrados en la Carta las Naciones Unidas, según la Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General. Este derecho no constituye un recurso para promover el secesionismo en los Estados ni para propiciar su desestabilización. En efecto, la Resolución 2625 (XXV), luego de reconocer el derecho de los pueblos coloniales a ejercer su derecho a la libre determinación expresa que: “Ninguna de las disposiciones de los párrafos precedentes se entenderá en el sentido que autoriza o fomenta acción alguna encaminada a quebrantar o menoscabar total o parcialmente la integridad territorial de Estados soberanos e independientes”.

El uso antojadizo y selectivo del derecho de libre determinación conlleva, peligrosamente, el riesgo de la desestabilización del orden internacional, tal cual puede observarse en la postura irresponsable e incoherente del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte que, rechazando la anexión de Crimea a Rusia, sostiene igualmente la ocupación de Islas Malvinas “en virtud de los deseos de su población”.-

3) El uso de medios pacíficos para la solución de controversias: Los Estados ruso y ucraniano están obligados a afianzar sus relaciones de paz y amistad. Para ello, el sistema internacional pone a su disposición diferentes medios a fin de alcanzar un acuerdo bipartito y sostenible. Pero para lograrlo es imperioso que la acción de las potencias indirectamente involucradas, reunidas en la Organización del Tratado del Atlántico Norte sea lo necesariamente prudente para garantizar la seguridad e integridad de la Federación Rusa y no incentivar una escalada armamentista que haga fracasar todo intento de implementación de solución pacífica. La comunidad internacional integrada en la Organización de Naciones Unidas, mediante su Asamblea General y su Consejo de Derechos Humanos, con voto favorable de Argentina, ha hecho un urgente llamado a la paz en la región. –

4) La Cuestión de las Islas Malvinas y los acontecimientos en la República de Ucrania: La República Argentina como Estado independiente ha reivindicado el derecho imprescriptible a su integridad territorial, particularmente en las Islas Malvinas, Georgias del Sur (San Pedro) y Sándwich del Sur y la inaplicabilidad a estos territorios del principio de libre determinación. La República Argentina propugna el rechazo de la agresión armada y el logro de la paz internacional, habiendo establecido el principio de derecho internacional según el cual “la victoria no da derechos”, receptado en la Carta de la Organización de Estados Americanos, artículo 3, inciso g) en estos términos: “Los Estados americanos condenan la guerra de agresión: la victoria no da derechos”.

            Por ello la República Argentina, fiel a su tradición, debe propiciar el mantenimiento total de la integridad territorial de la República de Ucrania y el respeto de los derechos humanos de su población. –

5) La Federación Rusa, su pueblo y su cultura. Finalmente, la acción armada emprendida por la Federación Rusa no debe desatar una “cacería de brujas” contra la población y la cultura rusas, cuyos aportes a la religión, la filosofía, el arte, la ciencia, y la técnica son fuente de inspiración y progreso para las civilizaciones de todo el mundo. –

Carlos A. Sánchez Mas

M.P. 4350 T°XI F° 62