NOTA PRESENTADA A LA INSTITUCIÓN POR DIVERSOS APORTANTES Y JUBILADOS DE LA CAJA PREVISIONAL DE PROFESIONALES EN CIENCIAS JURÍDICAS, SOLICITANDO SU DIFUSIÓN POR MAIL.
LA CAJA PREVISIONAL DE LOS ABOGADOS NO DEBE SER DESTRUIDA SINO PERFECCIONADA
Como abogados aportantes y jubilados de la Caja Previsional de Profesionales en Ciencias Jurídicas, queremos expresar nuestra opinión constructiva en el debate abierto sobre la utilidad actual y el destino futuro de la Caja, para que las decisiones que se tomen contribuyan positivamente a facilitar y promover el debido cumplimiento de su finalidad previsional en beneficio de todos los abogados, y no signifiquen una destrucción inútil ni un retroceso frustratorio de los logros hasta ahora alcanzados.
Creemos, por ello, firmemente que el punto de partida de cualquier análisis y valoración sensata y ecuánime de la situación actual de la Caja debe basarse en la premisa de que, siendo una institución creada con el objetivo principal de solventar el derecho a la jubilación de los abogados que, por dedicarse al libre ejercicio de la profesión, no tienen la posibilidad de acceder a una jubilación estatal, no debe ser destruida sino perfeccionada para que pueda cumplir satisfactoriamente ese importante cometido, dentro de las condiciones objetivas que impone el limitado universo de sus afiliados y beneficiarios.
La Caja cuenta actualmente con un patrimonio importante, inmobiliario y de ingresos monetarios por los aportes mensuales de sus afiliados, una situación financiera equilibrada, una administración económica, y un universo de 2.204 afiliados activos, y de 120 beneficiarios de jubilaciones y 42 de pensiones otorgadas que se están pagando puntualmente, que tienen la legítima expectativa no sólo de seguir percibiendo el beneficio sino de que su monto sea paulatinamente incrementado a un nivel razonable compatible con la dignidad de la profesión y los recursos de la Caja.
Los únicos problemas reales que condicionan el cumplimiento cabal de su finalidad institucional son, por un lado, la limitación de sus recursos por la insuficiencia de los aportes previstos por la ley de su creación para solventar adecuadamente su funcionamiento; y por otro lado, la limitación de la recaudación mensual de esos aportes por la importante morosidad de sus afiliados en el pago de las cuotas mensuales, no obstante la reducción de su importe para los abogados que recién se inician en el ejercicio de la profesión y las facilidades otorgadas para que quienes están en mora se pongan al día.
Esa limitación de recursos ha dado lugar a que las prestaciones otorgadas por la Caja adolezcan de las carencias que motivan los cuestionamientos planteados por los colegas que quieren “liquidarla”, a saber: que las jubilaciones que otorga sean exiguas ya que su monto actual es inferior a la jubilación mínima estatal; y que no haya podido hasta ahora incorporar el servicio de una obra social que atienda la salud de sus afiliados.
Estas carencias no son insolubles ni justifican la destrucción de la Caja y pueden resolverse mediante la obtención de nuevos recursos financieros que se sumen a los actuales provenientes exclusivamente de la cuota de sus afiliados; como son los que origine el aporte de la llamada “comunidad vinculada” cuya previsible magnitud e incidencia en la sustentabilidad financiera de la Caja para afrontar la mejora de las prestaciones debe determinarse, con asesoramiento técnico adecuado, inmediatamente se sancione la ley que la instituya.
El logro de estas expectativas concretas y viables, que pueden resolver los problemas señalados en beneficio de todos los abogados -los que ya están jubilados por la Caja y los que se jubilen en el futuro-, está al alcance de la institución si las energías y capacidades de los colegas se aplican, en vez de a promover su destrucción, a gestionar las soluciones apropiadas que le brinden los recursos adicionales que necesita para cumplir adecuadamente su finalidad institucional, que no es otra que hacer efectivo para los abogados el derecho a la seguridad social garantizado por el art. 14 bis de la CN. Para alcanzar este objetivo y resolver debidamente los problemas actuales arriba señalados, es fundamental que la estéril controversia sobre su subsistencia o liquidación sea superada por una visión constructiva respaldada por el consenso y unidad de criterio entre los abogados respecto a las soluciones necesarias y posibles que permitan que la Caja pueda cumplir sus funciones de un modo satisfactorio, a cuyo efecto es indispensable el respaldo del Foro de Abogados como institución aglutinante y orientadora de los profesionales del derecho matriculados de la Provincia.
Frente a esta posibilidad, la alternativa planeada por algunos colegas de “liquidar” la Caja, no sólo es irrazonable y destructiva, sino que no conduce a ninguna solución concreta y asequible de la situación previsional de los abogados que ejercen libremente la profesión, y conlleva problemas insolubles que nadie se ha ocupado de analizar y resolver. Como son, entre otros que puedan señalarse, la utopía de pensar que la Anses, cuya financiación está en crisis por el retiro de los aportes de la coparticipación de impuestos, se pueda hacer cargo de jubilaciones que no estén totalmente financiadas, en la magnitud suficiente, por los aportes correspondientes de los beneficiarios. Y no advertir que la pretendida liquidación de la Caja hará tabla rasa del derecho adquirido por los aportantes, estén o no jubilados, a seguir percibiendo unos y a obtener otros el otorgamiento del beneficio, generando consecuencias litigiosas de imprevisible resultado.
Estamos persuadidos, por todo lo dicho, de que destruir lo que es útil y necesario para todos no es una solución inteligente; y que siempre será mejor perfeccionar lo que tenemos y está funcionando, para que cumpla mejor su cometido en beneficio de todos los abogados.- San Juan, junio de 2016.-
Firmantes:
Antonio Rodolfo Lloveras, Mat 195
Luis Dante Maldonado, Mat 555
Margarita Toro, Mat 363
Roberto Pablo Farina, Mat. 1656
Dora Pochtar; Mat 545
Ernesto M. de León Parga, Mat. 454
Jorge Maurin, Mat. 638
Gilberto Rufrano, Mat. 415
Silvia F. Andrada, Mat. 744
Nestor A. Suarez, Mat. 2414
Claudia Irene Garramuño, Mat. 1163
Federico Aranda, Mat. 2599
Rubén LLoveras. Mat. 1910
Sebastián Manini, Mat. 2877
Eduardo Villalobos, Mat. 2691
Gonzalo Cáceres, Mat. 2778
Soledad Menin, Mat 3245
